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La Coctelera

CUESTION DE FE

Un metro los separa. Cien centímetros que son suficientes para ubicar el novedoso sistema de iluminación que se encuentra en varios lugares del interior de la Iglesia de San Francisco. El sistema funciona de una forma fácil y rápida; introduciendo alguna moneda dentro de una pequeña caja, automáticamente se enciende una de las luces que alineadamente reposan en la repisa, haciendo las veces de candelabro múltiple.

Su figura permanece inmóvil, descansando en una columna levantada dos metros por encima del suelo y que a nivel jerárquico lo ubica en una posición privilegiada; nadie esta en un lugar más alto. Tal vez por eso, ella se ha visto obligada a forzar los músculos de su cuello para levantar la cabeza y fijar su mirada en los ojos que, a diferencia de los suyos, jamás se han cerrado.

Finalmente el silencio entre ambos se rompe. Tímidamente la mujer que por su apariencia pudo haber nacido en los primeros días del bogotazo, ha empezado a mover sus labios, mientras él, sumergido en la quietud, no da señas aún de dar respuesta a sus tenues palabras.

Es difícil percibir sus palabras; tal vez se trate de una oración, una petición, una declaración o algún tipo de confesión, pero esta claro que ambos se encuentran ahora vinculados por un tipo de relación que no puede ser explicada en términos racionales. El modelo comunicativo indicaría que aunque efectivamente existe un emisor, un mensaje y un canal, no es posible argumentar la aplicación del mismo, debido a la ausencia clara de la figura del receptor.

Sin embargo, el grupo de personas que se acercan diariamente a depositar una moneda para activar el sistema de iluminación y dialogar con los objetos imágenes inmóviles, cuya función va más allá de la simple decoración de la Iglesia, tendrían argumentos suficientes para contradecir lo dictaminado por las teorías de la comunicación. Pese a que el sonido de esas palabras sólo sean percibidos por sus oídos, ellos y ellas manifiestan un claro convencimiento de que, evidentemente, están recibiendo una respuesta a sus mensajes. A eso también le suelen llamar fe.

Ha completado 3 minutos y no ha parado de murmurar. Por un momento sus ojos se cierran al igual que lo hace el poeta cuando desea inspirarse para colocarle el tinte mágico a sus versos. En esta ocasión, el momento de inspiración dura poco. Intempestivamente un tercero interrumpe el monologo. En el fondo de la iglesia una voz es más fuerte que las otras y centra la atención de los cerca de 20 feligreses que allí se concentran; ella acata las ordenes y antes de tomar uno de los lugares de las bancas, se despide de su interlocutor pasando su mano por los pies y seguidamente haciendo la señal de la cruz en su frente, sus labios y su torso.

Es momento de interpretar lo sucedido. Tal como lo indica el código del periodismo, he decidido acercarme al sujeto inmóvil con quien hace apenas unos segundos la mujer de los años 50 dejo de hablar, para indagar por las respuestas que, debido a la distancia y al volumen bajo de la conversación, no alcance a escuchar. Antes de entrar a cuestionar al inanimado interlocutor, un aroma de flores que penetra mi cuerpo me lleva a plantearme una nueva explicación; quizás la mezcla de la fragancia de las rosas, los claveles y los jazmines actué como una especie de narcótico, llevando a las personas a imaginar diálogos irreales.

Después de la rápida reflexión, tomó la decisión de limitarme a respirar por la boca. Exhalando fuertemente como los corredores de las maratones, llegó al lugar donde las monedas prenden velas. Intentó descifrar el sistema de iluminación, pero no hay tiempo para concentrarme en aspectos que en esta ocasión no me interesan. Sin embargo, llevado por el instinto de seguir los mismos pasos de mi antecesora, saco una moneda de 200 pesos y la introduzco en la caja de madera; inmediatamente una luz se prende y yo siento que es momento de iniciar el interrogatorio.

Alzó la mirada y emulando el volumen bajo que no alcance a percibir hace apenas unos minutos, me presentó. Él hombre descalzo, de apariencia humilde y sencilla, no contesta. Persuadiéndome de que tal vez es su costumbre no dar el nombre, lanzó la primera pregunta. No hay respuesta. Bajo la premisa de que un buen periodista nunca se rinde, intento nuevamente. La historia se repite.

Si la memoria no me falla, los ojos cerrados que suelen usar los poetas me podrían conducir a encontrar alguna repuesta. Los cierro y nuevamente bajando el volumen de mi voz, me presentó como un estudiante de periodismo. Nadie contesta. Frustrado por la indiferencia decido retirarme y buscar a la contraparte. Olvido despedirme y antes de posar mis manos sobre sus pies salgo a buscar entre las sillas de madera a quien podría conducirme a solucionar mis dudas; para mi infortunio, ella ya se ha ido.

Caminando con pasos lentos abandonó la iglesia, fijando la mirada en los iconos y las imágenes que se ubican en la paredes. Todas ellas me llevan a concluir que hay quienes pese a nos ser periodistas, tienen la facilidad de entrevistarse con quienes pueden tener una historia mágica para contar. De nada sirvió tener claro el modelo comunicativo, porque en la Iglesia de San Francisco solo es cuestión de fe; confieso, yo no la tengo.

GABO POR SIEMPRE PERIODISTA

“Creo, en fin, que el periodismo merece

no sólo una nueva gramática, sino también

una nueva pedagogía y una nueva ética del

oficio, y visto como lo que es sin reconocimiento

oficial: un género literario mayor de edad, como

la poesía, el teatro, y tantos otros”.

Gabriel García Márquez


Leer al periodista, no es igual que leer al literato. Sin embargo, la tinta de Gabriel García Márquez tiene la facilidad de reconocerse en las hojas de cualquier impreso; su descripción detallada, el lenguaje metafórico y las palabras precisas hacen pensar que el Nóbel de literatura, hubiese también merecido un premio mundial que reconociera su trabajo periodístico.

El Mejor Oficio del Mundo

Definitivamente el periodismo es una profesión que, como el mismo lo ha dicho, se lleva en la sangre. En su paso por los periódicos el Heraldo y el Espectador Gabriel García Márquez dejó más de dos mil notas de prensa. Sin embargo, gracias a su capacidad de utilizar los diferentes elementos del lenguaje, Gabo, encontró en la crónica y el reportaje los géneros adecuados para poner a funcionar el don literario que le entrego la existencia. Seguramente los lectores del hoy semanario, recordaran la historia del naufragio de Luis Alejandro Velasco, la cuál fue publicada en varias ediciones y que, más adelante, se convertiría en una de las obras literarias más reconocidas del hijo de Aracatacá.

En el Relato de un Naufrago, se desnuda el periodista y el literato. Los diez días de sufrimiento vividos por el marinero Velasco en el mar, son descritos detalladamente en cada párrafo. Esta característica, sumada a la veracidad de los hechos, han convertido dicho relato en la manifestación más representativa del movimiento periodístico que se desarrollo durante la segunda mitad del siglo XX y del cual el Nóbel es uno de sus precursores: “El Nuevo Periodismo”.

Recrear la realidad y despojarse de la rigidez de las leyes que determinan la publicación de la información, es la invitación hecha por la Fundación Nuevo Periodismo que busca enriquecer bajo esta premisa, la formación practica de los nuevos comunicadores. Un principio que el mismo aplicó desde que era un reportero más de los pasillos del Espectador, en donde construyó las primeras frases y oraciones que, con sentido o sin sentido, fueron formando al periodista.

Años que moldearon a quien se encargó de transformar con su estilo el carácter superficial de las noticias para convertirlas en relatos inolvidables. Como el episodio de los sobrevivientes del accidente aéreo del Choco en Junio de 1955. Allí es más cronista que nunca. Descomponiendo los diferentes momentos del acontecimiento, Gabo, construye en 7 secuencias la experiencia de los 2 hombres – un norteamericano y un colombiano- que, reviviendo la mítica historia de la torre de babel, tuvieron que comunicarse por señales corporales ante la imposibilidad de entenderse con palabras

Un cronista que siempre se valió eficazmente de las herramientas del periodismo para construir sus relatos. Aunque la imaginación del Nóbel podría llevar fácilmente a sus lectores a develar múltiples episodios donde las fronteras de la irrealidad fueran imperceptibles, el respeto por la ética y la profesión lo llevaron siempre a llamar cada cosa por su nombre, interpretando que si el periodismo requería de elementos literarios era absurdo disfrazar la realidad con adjetivos y calificativos inexistentes. Es así como los colores, los sabores y los aromas que caracterizaron las descripciones hechas durante su ejercicio periodístico, solo se explican a través de su efectivo trabajo en la recolección de información.

Tal vez por eso, hoy, son estos escritos los que hacen extrañar al joven que abandonó sus estudios de derecho para darle rienda suelta a su pasión por la escritura. Los relatos des esta clase escasean en diarios y revistas, y los textos de quien se inspiró en la cotidianidad, en las creencias, en los hombres, en las mujeres, en los acontecimientos extraordinarios, en los animales, en el contrabando, en la vida, en la muerte y en todo aquello que pudiese ser transformado a través de su pluma, se añoran más que nunca.

Letras inconfundibles que, mediante su particular estilo, sensibilizaron a los lectores: una mezcla entre magia y realidad; sin duda alguna, la firma autentica de Gabo el periodista. La Marquesita de Sierpe, publicada en 1954, supo de los alances mágicos del Nóbel. La particular forma de vivir, las creencias, los hábitos y la leyenda de una mujer dueña de una fabulosa riqueza que le da el cierre al título de este reportaje, develan un singular y atractivo método de narración en la manera de hacer visible los relatos y las costumbres populares.

Por eso Gabo será por siempre periodista. Y la prueba más fehaciente es que si se lee detenidamente la primera parte de sus memorias - Vivir para Contarla -, no cabe duda que, incluso, en su obra cumbre, Gabo parte de la observación de la realidad para construir Cien Años de Soledad. Agudizando sus sentidos y haciendo volar su imaginación, los personajes y episodios que allí se reconstruyen están llenos de magia y vida; vida de este mundo, porque a diferencia de su creador, Gabriel García Márquez ya no nos pertenece.


LA EDUCACIÓN FUERA DE LUGAR EN EL FÚTBOL

En promedio 300 jóvenes llegan mensualmente a la capital en busca de una oportunidad para jugar fútbol profesional; únicamente el 0.3% logra su objetivo. Para los técnicos y especialistas se trata de un problema que se origina en los bajos niveles de educación y protección social del país que se han trasladado a los clubes deportivos.

Cuando Adrián Arboleda llegó a la capital, luego de recorrer 645 Km. desde Medellín, no tenia un lugar para dejar sus cosas; una maleta deportiva en la que guardaba su ropa, una mas pequeña donde cargaba dos pares de guayos y el viejo uniforme que utilizó en el equipo de su colegio. Arribó al Terminal a las 10 de la mañana, descendió del bus y buscó un teléfono público para llamar a Gustavo, un viejo amigo que desde hace 2 años residía en Bogotá.....

Como Adrián, cientos de jóvenes provenientes de distintas regiones del país llegan a la capital con el fin de hacer realidad su sueño: Ser futbolista profesional. “Aquí vienen cerca de uno o dos jugadores diarios a buscar que uno los mire jugar para ver si quedan en el equipo. Uno ve pelados de Antioquia, Valle, Choco y la Costa Atlántica. Pero eso es a lo largo del año, porque en Enero y Julio, cuando se abren las pretemporadas, las cifras se multiplican.”, afirma Leonardo Rincón entrenador de arqueros de Bogotá Fútbol club, equipo profesional que actualmente participa en la categoría de la 1B.

Esto quiere decir que, en un mes, alrededor de 300 jóvenes entre 16 y 25 años de edad visitan los clubes Millonarios, Santa fe, Academia de Fútbol, Seguros la Equidad y Bogota FC; teniendo en cuenta las cifras de los inicios de temporada, el promedio anual estaría cerca de los 4000.

....Adrián siguió las indicaciones de Gustavo para llegar al sitio de entrenamiento del club Independiente Santa fe, sin embargo, su poca familiaridad con las calles terminaron por desviarlo de su camino.

De los 25 mil pesos que reunió entre familiares y amigos antes de salir de Medellín, gasto 5 mil en un bus que lo alejo mas de su destino, y en el taxi que, finalmente, lo dejó en la portería justo al frente del Centro de Alto Rendimiento.

“Hemos visto que la mayoría además que no conocen la ciudad, no traen recursos para sostenerse, y vienen esperanzados en que el club les resuelva la situación. Y es muy difícil porque ni los conocemos, ni tampoco sabemos porque están aquí”, comenta Rincón.

Son más de las 11 de la mañana y el entrenamiento ya termino. Adrián llego casi 3 horas tarde, pero alcanzó a entrevistarse con Germán Basilico Gonzáles, entonces director técnico del equipo profesional. Sin embargo, para infortunio del paisa las palabras de Gonzáles son contundentes, “En este momento no estamos observando jugadores; si quiere venga en Enero porque ya la gente esta seleccionada”. Adrián no alcanza a responder, coge sus maletas, da media vuelta y se marcha....

....Gustavo cuelga el teléfono por segunda vez. Adrián tendrá esta noche un techo donde pasar la noche y 20 mil pesos para sus gastos. “Todavía no me voy. Me quedan otros clubes por visitar y en uno de esos me tengo que quedar. Yo a mi casa no vuelvo sino como jugador profesional”.

Para Germán Basilico Gonzáles esta situación, a pesar de ser repetitiva, siempre es difícil de sobrellevar. “Ellos vienen con una ilusión muy grande. Uno lo ve en sus ojos, y lo peor es tener que hablarles de una forma tan directa, pero pienso que peor fuera que no lo hiciera. La culpa no es de ellos, ni de nosotros sino que no existen canales que les describan lo que encontraran. Este en un fenómeno para entrar a mirar con detenimiento. Además en Colombia vendemos sueños pero no la forma de conseguirlos y por eso equivocamos el camino. Estos muchachos se estrellan con la realidad y por su falta de educación terminan haciendo cosas que nunca imaginaron”, puntualiza Gonzáles.

DE LAS CANCHAS AL LAVAPLATOS

José Portocarrero, ahora mesero de un restaurante en el norte de la capital, hace cuatro años se marchó de su natal Quibdo. “Cuando llegue tenia 17 años, para jugar fútbol, pero las cosas nunca se me dieron. Probé por todos lados, pero al final tuve que ponerme a hacer algo para sobrevivir”.

Antes de trabajar en el restaurante, José fue obrero, ayudante de carpintería y hasta “acróbata” en las calles. “Estaba tan desesperado que pedí un balón prestado y me fui a hacer “veintiunas” a un semáforo en la cr. 15. No me fue tan mal, pero me ofrecieron lo de la carpintería y fue mejor”.

Este moreno, a pesar de extrañar el calor de su familia, no quiere regresar con las manos vacías. “Vine a jugar fútbol, y aunque se que no pude, pienso hacer mi vida y demostrarles a muchos que soy capas de hacer muchas cosas”.

Para la doctora Roció Duran, antigua psicóloga del club deportivo Academia Compensar, los jóvenes no tienen otro fin, sino el de conseguir el bienestar para sus familias. “Cuando estuve en la Academia tuve la oportunidad de entrevistarme con muchos de estos jóvenes. Ellos mas que un sueño tienen un reto con sus ellos mismos, ya que provienen de familias con bajos recursos y anhelan que algún día puedan vivir mejor”

Así mismo, la Doctora Duran afirma que un problema aun más grave lo representa el hecho de que, la mayoría de jóvenes enfrascados en esta aventura, no han terminado ni siquiera el bachillerato. “Ellos piensan que el fútbol les va a dar todo, y cuando dialogaba con ellos no presupuestaban ninguna otra posibilidad. Entonces cuando los rechazan, simplemente no saben que hacer, porque no saben hacer nada mas que jugar fútbol”. (Ver recuadro)


“SE JUEGA, PERO NO SE ESTUDIA”


A principio de esta temporada, Elkin Serrano, jugador de la Academia Compensar, se propuso iniciar sus estudios Universitarios. Sin embargo, su iniciativa se vio truncada cuando recibió la corta y contundente respuesta de Arturo Boyacá, su director técnico: “Se juega pero no se estudia”. Los argumentos expuestos por Boyacá a su jugador fueron que, en su ejercicio profesional, el futbolista debe permanecer concentrado las 24 horas en la cancha y el balón si se quiere alcanzar un alto rendimiento; por ende, el estudio, se convierte en una fuente de distracción que le quita tiempo y desgasta su mente. Temiendo perder su puesto en el equipo, Elkin optó por seguir jugando mientras el formulario de inscripción a la carrera de Administración de Empresas de la Universidad Central, quedó archivado en los pocos papeles que guarda en su mesa de noche.

Contrario a la posición de Boyacá, Alfonso Cañón ex jugador profesional y actual director técnico de la Universidad INCA, opina que la formación académica es un complemento ideal para el crecimiento integral del futbolista. “Por ejemplo, el desarrollo intelectual que pueda adquirir el jugador en los colegios y las universidades le dará herramientas que le ayudarán a interpretar los conceptos tácticos y técnicos que habitualmente se aplican en el terreno de juego. Igualmente, los deportistas son personas dinámicas, innovadoras y activas virtudes que pueden trasladar también en la formación profesional que estén adquiriendo”

Así mismo, para Cañón, la concepción errónea que sitúa a la formación académica y al fútbol dentro de dos esferas opuestas, se refuerza gracias a la falta de planificación en los entrenamientos de los clubes profesionales y aficionados. “Los equipos no planifican las actividades de sus jugadores y los limitan a estar todo el tiempo en una cancha corriendo. Si bien, es claro que la parte física, técnica y táctica es importante también lo es el entrenamiento mental”

“Es posible que los futbolistas profesionales, por compromisos en sus competencias nacionales e internacionales, no tengan tiempo para dedicarse al estudio, pero los jóvenes y niños que recién empiezan si tienen el tiempo para hacer otra clase de actividades; y es precisamente allí donde se debe empezar a trabajar”

LA SALIDA: REFORMAR LAS ESTRUCTURAS

Jhon Martinez, asistente técnico de la Selección Prejuvenil de Bogotá y entrenador de la Universidad Central, propone, como posible salida a lo que ha llamado “un problema social”, transformar la metodología de entrenamiento y las estructuras de los clubes profesionales mediante especificaciones legales que demanden a los equipos la puesta en marcha de proyectos educativos en sus escuelas de formación. “Ya nos estamos dando cuenta que hay una bomba de tiempo que debemos empezar a desactivar. Por eso mi planteamiento va encaminado a replantear nuevamente al interior del instituto de Recreación y Deportes el otorgamiento de los avales deportivos, exigiendo que en los clubes se ejecuten campañas educativas y se exija cierto nivel educativo en los futbolistas”

Aparentemente, la propuesta de Martinez podría ser ejecutada si existiesen las condiciones requeridas para reformar las estructuras del fútbol colombiano. Sin embargo, la existencia de intereses económicos y la consolidación de un sistema de formación netamente deportivo, no permite se sienten las bases y los procesos educativos en las clubes aficionado y profesionales de fútbol. “Para los dirigentes y grupos económicos dueños de los clubes, no es rentable empezar a ejecutar programas que, consideran, tiene un alto costo y no les da nada a cambio. Lo mismo pasa con muchos entrenadores que gracias a que se han convertido en técnicos por su conocimiento empírico, no tienen pedagogía y evitan meterse en camisa de once varas con temas que desconocen, dedicándose solamente a la parte deportiva”, concluye Martinez

Al respecto Carlos “Puche” Gonzáles, presidente de ASCOLFUTPRO (Asociación de Futbolistas Profesionales), afirma que aunque la agremiación no ha profundizado en el asunto, el tema merece ser tratado. “Esto lo vamos a evaluar cuando resolvamos otras cuestiones, pero es algo sobre lo que hay que pronunciarse. A mi entender, también hay directivos que se aprovechan y utilizan a los jóvenes como fichas de ajedrez; los ponen donde quieren y si no dan resultado se olvidan de ellos”.

“YO FUI DOBLEMENTE PROFESIONAL”.

En Colombia son contados los futbolistas que, manteniéndose activos, son también profesionales en otras ramas. Tal vez el caso más sonado es el de Lucas Jaramillo, ex delantero del Chico F.C e Independiente Santa Fé. Jaramillo, terminó su carrera de Administración de Empresas en Estados Unidos donde jugaba en el equipo de su Universidad y retornó al país para hacer lo que más quería: seguir jugando fútbol.

Su carisma y condiciones lo llevaron a debutar a las 25 años y durante los 8 que duro su corta carrera alcanzó a anotar más de 30 goles. Lejos de pensar que este sería un motivo para dejar su ejercicio como administrador, Jaramillo combinaba los entrenamientos de la mañana y la tarde con los libros y el dedicado trabajo en su empresa. “Desde el principio supe que la carrera del fútbol es muy corta y por eso nunca pensé en dejar de estudiar. Gracias a ese principio hoy cuando ya no estoy jugando puedo decir con orgullo que alcance a se doblemente profesional”

Reconoce que para llevar de la mano ambas profesiones con éxito se requiere no sólo de disciplina, responsabilidad y esfuerzo, sino también de la colaboración y el apoyo tanto del club como de la Universidad. “Tuve el privilegio de hacerme profesional en una Universidad que apoyaba el deporte, pero se que muchas veces a los futbolistas les impiden estudiar porque consideran que no hay tiempo ni fuerzas para hacer las dos cosas. Sin embargo yo les contestaría que si se organizan en un trabajo mancomunado es posible llevar estudiantes al fútbol profesional y jugadores a las Universidades”.

Hoy en día Jaramillo a sacado frutos de sus dos profesiones. Gracias a las relaciones hechas dentro de las canchas se ha convertido en el asesor financiero de futbolistas como Faustino Asprilla y Juan Pablo Angel . “Los futbolistas ganan mucho dinero y muchas veces no saben en que invertirlo. Por ejemplo, cuando conocí a Fausto(Faustino Asprilla), que no es un tipo estudiado ni mucho menos, le dije que pensará en el futuro porque él no iba a jugar fútbol toda la vida. Empezamos a trabajar y hoy ya tiene unos almacenes de ropa, ganado, acciones y varias propiedades raíz”.


CABALLERO DE MEDIA NOCHE

POR: ANDREA BENITEZ PAZ

Despertaba la vida en Begonia, en la esquina de la plaza, Rosa abría las puertas de su local. Repetidas veces entraba en el local y sacaba los canastos cargados de tomates, manzana verde, manzana roja, duraznos, lechugas, etc. Armaba una fiesta de víveres en la entrada del local, de modo que cualquier catador de olores pudiera sentir los frescos aromas a más de una cuadra de distancia. De igual modo, los curiosos quedaban hipnotizados al ver tanto colorido, las gotas de agua fresca resbalaban por las cáscaras suaves de las manzanas y el naranja incandescente de las zanahorias casi los cegaba.

Federico del Pino, el dueño de la ferretería “Los Pinares”, alistaba su caballo bayo, ajustaba su montura negra como de costumbre y se disponía para partir. Unos minutos antes de montar, su esposa Margarita se acercaba al potro y le ofrecía dos cubos de azúcar, después alcanzaba a su marido dos emparedados para el almuerzo. Federico montaba su corcel, y sacudiendo su mano se despedía de su esposa. Al oír el estruendoso compás de los cascos del bayo en las calles de piedra, despertaba el alcalde, al mismo tiempo abría la tienda “El Girasol”, la señorita Sol alistaba las mesas para servir los desayunos que atendería ese día.

Tan solo en una casa no se escuchaba la vida despertar con la percusión del potro. Pasaban un par de horas más, hasta que como sabañones los rayos del sol se colaban por las ventanas y llegaban a los ojos de Dalia[1] quien tendida en la cama sonreía al despertar. Los rayos del sol chocaban con las gotas de sudor que todavía resbalaban por el cuerpo desnudo de Dalia. Con las sabanas en la cintura, boca abajo las pequeñas gotas de luz podían saborear el olor del placer. Pareciera que las gotas de sudor se evaporaran de la superficie de su cuerpo ardiente y una especie de vaho inundaba la habitación.

Apenas se colaba la mañana por su ventana, y su cuerpo aun no dejaba los recuerdos atrás. Como de costumbre, se sentaba al borde de la cama, aun con su cuerpo completamente desnudo, muy lentamente volteaba la mirada, rogaba poder encontrar al caballero de media noche[2] durmiendo del otro lado de la cama. Al igual que todos los días, Dalia encontraba que las sabanas de su cama estaban empapadas de sudor, el sol las calentaba lentamente y el líquido se evaporaba de la misma manera que lo hacía del cuerpo de Dalia. Ella cubría su cuerpo con las sabanas mojadas, tomaba una ducha y salía a en busca de su cotidianeidad.

Ansiosamente esperaba que llegara la noche, tiempo en el cual el hermoso caballero se escurría entre sus sabanas y entre su cuerpo, tiempo en el cual ella quedaba completamente empalagada con su olor. Mientras caminaba por la acera, recordaba a su caballero, sus ojos negros que la miraban con locura, sus labios que se amoldaban de forma perfecta a cada centímetro de su cuerpo. Tomaba un periódico del puesto de la esquina y caminaba en dirección de la tienda de la señorita Sol. Sin dejar de pensar ni siquiera por un instante, n aquellos brazos fuertes que la sujetaban para no permitir que su cuerpo escapase y que de un momento a otro tapaban su boca para ahogar un gemido, Dalia pedía a la señorita Sol que le sirviese el desayuno de siempre. Mientras picaba la fruta del plato, recreaba la imagen de ese cuerpo sobre ella, el caballero la besaba, manteniendo un ritmo constante en la forma de amarla, de un momento para otro el hombre le daba vuelta y la poseía con fuerza mientras ella pedía mayor profundidad. Dalia no podía evitar la tentación de acariciarse, lentamente abría las piernas y bajaba sus dedos hasta frotar su sexo. El tenedor en su mano izquierda empezaba a moverse torpemente y sus mejillas empezaban a tener un color rosado.

Dalia terminaba rápidamente su desayuno, pagaba la cuenta y salía del sitio. Caminaba dos cuadras más y se encontraba frente al potro de don Federico, le daba una nalgada al animal y entraba en el despacho. Pasaba todo el día trabajando para el, esperando ansiosamente que sean las seis y media de la tarde para que solo falten dos horas y media para que la visite su amante. Mientras pasa a maquina todos los escritos del señor Federico, Dalia recuerda la forma en que el caballero separa sus glúteos y la penetra en las noches, por sus manos se pasea el recuerdo del pecho desnudo que acaricia con pasión y como sus senos son masajeados por las manos tan fuertes de aquel caballero.

Al salir del despacho, Dalia atraviesa de nuevo todas las calles hasta llegar a su casa. Abre la puerta, mira con recelo la calle en ambas direcciones, entra en la casa y cierra la puerta. Con un paso tambaleante y soñador cruza el patio, se detiene justo en la escalera, toma unos segundos, observa aquellas bellas flores y las huele. El aroma del amor entra profundamente en su cuerpo, llega a los pulmones y se reparte por todos sus sentidos. Dalia comienza a sentir calor entre sus piernas y sus pezones se endurecen.

Prepara rápidamente algo de comer, va al estar prende en televisor, cena mientras ve, en blanco y negro cualquier programa de momento. Toma la loza, la lava y la deja secar. Sube a su cuarto, cierra las ventanas deja la puerta del cuarto abierta, se quita la ropa y se tumba desnuda en la cama. Espera impaciente a que aquel hombre la toque de nuevo. Dalia se ve vencida por el sueño, mientras tanto, aquel olor, característico del placer, a las nueve de la noche, empieza a subir por la escalera, cada paso es muy lento pero muy firme, entra en el cuarto de Dalia y lo inunda completamente. El cuerpo tumbado en la cama se ve poseído por aquel olor, es entonces, cuando el subconsciente de Dalia empieza su más duro trabajo. El caballero se posa al lado del cuerpo desnudo de Dalia, besa su espalda lentamente, besa su cuello, logrando que la respiración se haga más fuerte. Llegado el momento, el caballero de media noche saborea cada parte del cuerpo de su mujer amada, Dalia siente sus caricias y el sudor empieza a resbalarse por su frente, las gotas también brotan de la parte interna de sus pechos.

Dalia posa sus dedos en su sexo, lo siente húmedo y entonces el caballero entra en su cuerpo, la posee una vez más, las imágenes se repiten una y otra vez, Dalia suda, pero solo ella suda, el caballero es tan fresco como el olor de las plantas de la escalera. Dalia gime, grita y se revuelve en su cama como si estuviera poseída. El aroma del caballero se impregna en todo su cuerpo y penetra en cada una de sus neuronas. Activa sus deseos y como una chispa, estalla en ese torrente de placer.

Con el cuerpo completamente cansado, Dalia vuelve a dormir, la habitación se llena nuevamente de vaho, aquel olor enloquecedor se esfuma en la mitad de la noche y solo queda el olor del cuerpo de Dalia. No hay rastros de aquel hombre que solo la posee mientras esta dormida, de nuevo empieza la vida afuera, mientras que la de Dalia empezara dos horas mas tarde cuando su cuerpo puede ponerse en pie.




[1] (de Dahl, Botánico sueco). Plantas compuestas de flores muy hermosas pero sin olor.
[2] Planta de clima templado de flor muy bella, su nombre se atribuye a que la flor despide un olor muy agradable durante las horas de la noche (entre 9 y 11 de la noche).

MI MEJOR REGALO

Querida Navidad, sólo quiero que sepas que me harías muy feliz si mi padre regresa a casa, hace mucho no lo veo y se que aunque esta lejos todas las noches viene a visitarme. La verdad ya me acuerdo poco de él, pero mi madre me dice que me parezco mucho a él, así que no me va a hacer difícil reconocerlo cuando llegue esta navidad a estar conmigo. Yo se que tu lo vas a traer de vuelta.

Ese es el único regalo que quiero, de verdad querida Navidad me harias muy feliz

Firma
Ángela.

-Oye Joaquín, mira la carta que encontré junto al árbol de Navidad.

-Porque no la rompes, no ves que si sigues guardando todo lo que recojas no vamos a terminar de barrer nunca este Parque.

-Pero tu solo piensas en terminar rápido el trabajo, no te has dado cuenta que por fortuna nos tocó el mejor Parque de la ciudad. Mira los árboles, los adornos de navidad, las luces; disfrútalo estamos en Navidad y no es para que estés amargado.

-Apúrate más bien Joaquín deja de hablar tanto …. Yo ya casi salgo a almorzar

Joaquín no hizo caso a las palabras de su compañero. Miro la carta, la doblo y la guardo en uno de los bolsillos de su desgastado overol café. Cogió su escoba y el balde de basura y continuó con su labor.

Hace más de 2 años que Joaquín trabajaba como barrendero de las calles de Vertonto, una bella y enorme ciudad ubicada al este de América del sur. En Vertonto la navidad siempre es sinónimo de alegría, de jubilo, de fiesta y eso si lo sabía Joaquín, por eso aunque andar con escobas y baldes de basura no era propiamente el trabajo que quería para el, en Navidad nunca dejaba de sonreír.

-Ey Joaquín te espero en la esquina para almorzar.

- Ni me esperes Melciades, porque lo que soy yo no me voy a sentar en un Restaurante a almorzar. Ven trae tu comida y almorzamos aquí en el parque.

- Como se te ocurre ya estoy cansado de estar allá, no seas terco, anda trae tus cosas

- Olvídate, mira este sol., siente el viento, por Dios Melciades es Navidad, hasta la naturaleza esta feliz…..

Melciades era tres años mayor que Joaquín y a diferencia de su compañero, la navidad siempre traía malos recuerdos. Hace 3 años la guerra le había arrebatado su memoria y la oportunidad de saber quien era en realidad. La explosión de una granada en uno de esos absurdos enfrentamientos entre naciones, lo había dejado sin recuerdos, sin horizonte, sin pasado. Lo había dejado solo.

- Voy hacerte caso, pero solo porque no quiero almorzar solo eh.

- Ay Melciades, deja de ser tan caprichoso…. Sentémonos allá, justo debajo del gran árbol de Navidad.

El parque de la nostalgia, era uno de los lugares más hermosos de Vertonto. Inmenso, con caminos de arena, árboles y pasajes de agua. En navidad., el parque de la nostalgia era el lugar más visitado por los habitantes de la ciudad porque en su centro descansaba un enorme y frondoso pino verde que durante las épocas decembrinas se transformaba en el más grande, hermoso y luminoso árbol de navidad.

Para adornarlo, cada año los habitantes de Vertonto, llevaban por tradición un artículo para decorar el parque y hacer que este árbol fuese el símbolo de la navidad en Vertonto

- Oye Melciades que vas hacer esta noche.

-Ir a mi casa a descansar ya sabes que mañana nos toca volver a trabajar.

- Melciades como quieres que te diga que no todo es trabajo. Estamos en Navidad. Hagamos una cosa porque no cenas esta noche en mi casa. Vamos a rezar la novena y mi esposa va a preparar una deliciosa natilla y unos exquisitos buñuelos. Ella es la mejor cocinera de la ciudad

- No, no insistas, tu sabes que a mi esas cosas no me gustan.

- Melciades por favor, es la penúltima novena de navidad, ven vamos.

-No Joaquín, mejor párate porque se nos acabo el tiempo de descanso y no vaya a ser que le de al Supervisor por pasar, y nos encuentre aquí acostados. Y sin trabajo de que sirve la navidad

- Piénsalo Melciades, piénsalo.

La tarde paso y Melciades y Joaquín terminaron de dejar el parque impecable para la noche, tiempo en el que más confluyen los habitantes de Vertonto a recorrer su parque y observar su árbol. Pero antes de irse, Melciades increpó a Joaquín.

- Joaquín y ya te vas?

- Si, por qué?

- Pues……Que tal si me dejas ir esta noche a tu casa.

- Por supuesto Melciades. De verdad me alegra mucho que hayas aceptado mi invitación.

- Anda deja tus cosas, yo te espero.

Joaquín vivía en el oriente de la ciudad, en un barrio antiguo ubicado a solo 20 minutos del parque de la Nostalgia. En el trayecto los compañeros de Trabajo hablaron del día, de la extensa jornada de trabajo, de los bajos sueldos que les atribuyen, de los problemas de la ciudad….

-Mira Melciades esta es mi casa

- Roja como la Navidad no Joaquín

- Efectivamente.

Joaquín toco la puerta, porque pese que acostumbraba a cargar las llaves su esposa se lo había prohibido. La razón sen el ultimo mes ya había perdido tres juegos de llaves

-Hola pequeña

-Papi.

En la pequeña casa roja sólo había espacio para una sala comedor, una cocina y dos habitaciones: una para la pareja de esposos y otra para la pequeña Rosita, la hija de Joaquín.

-Anda Melciades sigue, estas en tu casa

- Mira Rosita el es Melciades, mi amigo, mi compañero de trabajo.

-Hola Melciades (Beso)

- No seas atrevida, Rosita

- Déjala Joaquín, tu pequeña esta hermosa se ve que es alegre como el papá

- De eso no te quepa la menor duda. Hola mi amor.

Luna, la esposa de Joaquín se había casado con él hace más de 10 años. Era una dulce y tierna mujer con cabello lizo, ojos negros y tez blanca, digna representante de la belleza y la cordialidad de las mujeres de Vertonto.

- (Desde la cocina) Hola Joaquín que bueno que llegaste ya estaba organizando la cena para que empecemos a rezar la novena. Mira prueba un poco…..(Extrañeza)

- Tranquila Mi amor, el es mi amigo.

- Mucho gusto Melciades.

- Mucho gusto Luna. Pero siéntate estas en tu casa.

- Mi amor Melciades se queda esta noche para rezar la novena. Asi que pon un plato más en la mesa.

- Anda Rosita, trae la novena ya casi vamos a rezar…

-Si papi.

La noche fue llena de alegría. En el poco tiempo que compartió Melciades con la Familia de Joaquín, no paro de reír. El anfitrión de la noche rezó las oraciones,

- Benignísimo Dios de Infinita Caridad

Canto villancicos,

-Tutaina, tu turuma, Tutaina tuturumaina

Jugó con Rosita

- A que te cojo pequeña

- No eres capaz, no eres capaz

Y como no lo hacia después de volver de la guerra, había disfrutado tanto la noche que el tiempo se le paso sin darse cuenta.

- ¿Qué hora es ya Joaquín?

- las doce de la noche

-Uy es tarde me voy…

- Que te vas a ir quédate esta noche con nosotros. Te quedas en el cuarto de Rosita y ella duerme con nosotros. No nos vas a incomodar

- No me da pena contigo Joaquín y con Luna y com Rosita.

- (Rosita) quédate Melciades yo te presto mi cama.

- (Luna) Si no hay problema Melciades.

- Así cualquiera se queda.

- Ve Rosita y llevas a Melciades a tu cuarto

- Hasta mañana

- (Luna y Joaquín) Hasta mañana Melciades.

- Rosita (vamos)

La noche fue placentera. Melciades durmió como bebe recién nacido en la pequeña cama de Rosita. A pesar de ser 24 de diciembre, muy temprano, a las 5 de la mañana los “Barrenderos del parque de la Nostalgia” se levantaron para ir a trabajar.

- Muchas gracias Luna, muy pronto nos volvemos a ver

- Esta es tu casa Melciades Fue un placer

- Despídeme de Rosita, debe estar profunda

- No te preocupes, pero como no va a estar cansada, ella fue la mas contenta de que te hubieras quedado.

- Vamos, súper trabajador se nos hace tarde.

-(Luna) Adiós mi amor

Durante su caminata, Melciades no paro de agradércele a Joaquín todas las atenciones de la noche. Lo hizo incluso cuando se disponían a adecuarse para iniciar sus labores diarias.

- En serio Joaquín, tienes una familia estupenda….

Sin embargo, cuando estaban en el vestuario surgió algo inesperado. Como buenos amigos Joaquín y Melciades solían cambiarse de ropa en el mismo lugar y fue allí donde una insignificante confusión, cambiaría el rumbo de esta historia.

Los overoles de los barrenderos fueron intercambiados.

-Ahora si a trabajar Joaquín.

-Nos vemos ahora Melciades

-Doña Berta, regáleme lo de siempre.

-Hay don Melciades ese cigarrillo lo va a matar.

Melciades acostumbraba a comprar una cajetilla de cigarrillos en las mañanas y guardarla en uno de sus bolsillos. Justo cuando se disponía a hacerlo, encontró un papel doblado; la carta que había encontrado Joaquín en el árbol Navidad.

- ¿Qué es esto?. Ah la carta de Joaquín. Veamos a ver que dice.

Melciades la abrió, la leyó y…………..

-Melciades despierta, despierta.

- Ay don Joaquín, apenas voltee a mirar estaba ahí tirado………

-Melciades. Abran paso esta despertando.

Pasaron dos minutos para que Melciades reaccionara de nuevo. Su cuerpo había caído debajo del enorme árbol de Navidad. Abrió los ojos y observo la gente a su alrededor, palpó su ropa, sus manos y grito.

-Nooooooooooooo

-Qué pasa Melciades, Qué pasa?

Con lagrimas en sus ojos y consternado por lo que le había sucedido, Melciades confeso el motivo de su desmayo.

- Ya se quien soy, ya se donde estoy, me acuerdo de todo Joaquín

- Qué?

-Soy Joseph Lauman, ingeniero civil. Fui a la guerra como voluntario y una granada estallo también mi cabeza, mis recuerdos. No vivo aquí Melciades, vivo en Pernimano. Y no se porque la carta que encontraste llegó aquí, pero esta es la letra de mi pequeña Eso fue lo que me hizo despertar de estos tres años de pesadilla.

- Tienes una hija?

- y soy casado al igual que tu

- Ven levántate Melciades o Joseph, como te llames.

- No me explico como llego esta carta aquí Joaquín.

Melciades o el nuevo Joseph caminó con Joaquin hasta la fuente del Parque. Se sentó y mientras tomaba un vaso de agua, le narró su historia a Joaquín.

- Ahora que se quien soy, no se como voy a hacer para volver. Mi familia deberá creer que estoy muerto. Es más pienso que Ángela debe tener un nuevo papá.

-Joseph o Melciades, que estas diciendo. Lee la carta, eso lo dice todo. Ella te necesita. Anda recoge tus cosas y vete, vete porque tu pequeña te esta esperando.

- Y Gina, mi esposa, que va a decir?, como me va a recibir?

- No pienses en eso. Piensa en tu hija hombre, en su deseo de navidad. Esta es la magia de la Navidad no la dejes acabar. Déjame ir contigo entonces.

-Es navidad tienes que estar con tu familia.

- Si pero ahora tu me necesitas y no voy a permitir que tu no le cumplas e deseo a tu pequeña.

- Espera un momento Joaquín, si la carta estaba ayer aquí, Ángela debe estar en Vertonto y no en Pernimano.

- Es cierto, pero como averiguarlo.

- Ya se. Acompáñame.

Joseph y Joaquín tomaron un taxi hacía uno de las estaciones de radio de la ciudad. Ingresaron, contaron su historia y se convirtieron en los protagonistas del programa estelas de las 3 de la tarde: TE RECUERDO.

- Muy buenas tardes a todos nuestros oyentes. Hoy queremos darle un cordial saludo a todas las familias de Vertonto y desearles nuestros mejores deseos para esta Navidad. Y como de costumbre en esta fecha tan especial, tenemos un programa lleno de amor, de bondad de RECUERDO.

Hoy nos acompaña un invitado muy especial a quien tal vez muchos ya conocen porque seguramente lo han visto en los alrededores del parque de la Nostalgia. El es Melciades o Joseph un hombre a quien la Navidad le ha traído muchas sorpresas.

- Muy buenas tardes yo soy Joseph Luman o Melciades como me quieran llamar hace tres años……

Joseph contó toda su historia a los radioescuchas. Y al final del programa, aprovechó para emitir el mensaje que tanto había preparado para su pequeña.

- (DJ ) Y que le quieres decir a la autora de la maravillosa carta

- Pues bien. Hola Ángela se que me vas a escuchar, porque este mensaje va a tener los mismos efectos de tu carta. Pequeña no sabes cuanto te he extrañado y al igual que tu siempre te siento en las noches antes de irme a dormir. Han sido tres años y la verdad para mi este tiempo ha sido una eternidad. Mi niña, si me escuchas, solo quiero pedirte que llegues al árbol, el mismo que cumplió tu deseo e hizo que yo leyera tu cartita, que volviera a recordarte, que volviera a vivir. Ve pequeña allí te espero.

Y sin saber si su hija había escuchado el mensaje Joseph partió de nuevo al parque de la Nostalgia.

- No Joaquín, tu familia te espera, ya son las 7 de la noche, falta poco para noche buena.
Anda para tu casa, yo estaré bien.

- Que te voy a dejar solo ahora

- Te lo estoy pidiendo, es más te lo exijo, porque así como mi pequeña quiso que yo estuviera con ella esta noche, no quiero que Rosita pase una navidad sin su papá.

- Esta bien pero conste que me voy porque estoy seguro que vas a estar con tu hija. Corre Melciades ó Joseph se te hace tarde.

Joseph, camino varias cuadras antes de llegar al parque. Con el overol de Joaquín aun puesto, pensó en los tres años que había vivido sin memoria. Recordó cada uno de los instantes que había disfrutado con su hija antes de su nefasto accidente y se imaginó su rostro, su cuerpo con 3 años más

- Debe estar grande

Pensaba en voz alta

- Quizás siga teniendo el cabello crespo como su papá…o lizo como el de su mamá….
Un momento pero no quiero que ella me vea así. Aun tengo tiempo, puedo ir a casa para cambiarme… que digo a casa, donde ahora vivo.

En Vertonto, Melciades vivía en una antigua pensión. Su cuarto únicamente estaba amoblado con un desgastado colchón y un radio de pilas que funcionaba de vez en cuando. Sus días eran repetitivos y sus noches llenas de sueños sin sueños, porque después de la guerra, Melciades se había dedicado tan sólo a subsistir.

Melciades cogió un taxi su casa y en menos de 10 minutos estaba en la pensión listo para salir al encuentro con Ángela.

- Con este traje esta bien y me falta algo, algo…. La carta

Melciades llego al parque cuando ya casi eran las ocho. Con la mirada atenta como intentando descifrar cual de todos los niños era Ángela, camino lentamente hasta llegar al luminoso árbol de Navidad.

- Va a venir, se que va a venir

Estaba tan impaciente como el día que perdió la memoria. Cuando volvió de la guerra el desconocimiento del mundo llevó a Joseph al manicomio, lugar donde vivió cerca de un año, porque según los médicos estaba completamente loco.

- Se los dije no estaba loco, simplemente era otra persona.

Adopto el nombre de Melciades porque en el Manicomio uno de sus compañeros que sufría de esquizofrenia lo bautizó así, confundiéndolo con el fundador de Vertonto. Cuando demostró que su problema no era la locura sino la memoria, Joseph salió del Manicomio y empezó una nueva vida, adoptando el nombre sugerido por su amigo: Melciades.

- Yo sabia que este parque me iba a traer cosas buenas lo sabia, lo sabia.

Gracias a la recomendación de una de las enfermeras del Manicomio, Melciades empezó a trabajar como barrendero. Entendía que debía conseguir con que comer y subsistir, porque aunque no sabía las razones por las cuales estaba vivo, muy en el fondo de su ser tenía en claro que aun no quería morir.

Y fue en el parque de la Nostalgia conoció a Joaquín. Una mañana Melciades supo que su nuevo lugar de trabajo era el reconocido y mencionado parque. Llegó con sus implementos de trabajo y antes de que empezar con la escoba y el balde, una calida voz lo llamó.

-Ey tu eres Melciades?

- Si

- Mucho gusto, Joaquín creo que ahora ambos nos encargaremos de esta zona.

- Mucho Gusto.

Faltaba una hora para que fuera Navidad y la espera por Ángela se hacia cada vez más eterna.

-Será que no va a llegar. Pero si esta es su letra, de eso estoy seguro…..O será que no me escucho.

Poco a poco la gente fue abandonando el Parque, mientras el árbol de Navidad seguía alumbrando. Joseph. Miró fijamente la luminosa estrella que reposaba en la cumbre del pino, cogió la carta entre sus manos, la apretó fuerte y dijo en voz alta:

-Querida Navidad se que hace mucho no te pido nada. Es más se que hace mucho no creo en ti, sin embargo hoy me has demostrado lo contrario y…….

Joseph interrumpió su suplica justo cuando una mano toco su espalda. Su rostro palideció, sus manos se humedecieron y sus ojos se llenaron de agua. El otrora Melciades advirtió en el contacto que la mano provenía de un cuerpo pequeño, aquel que hace unas horas estaba esperando impacientemente. Sin darse vuelta, Joseph preguntó.

-¿Eres tú Ángela?.

Del otro lado una voz suave y tierna respondió con una nueva pregunta

- ¿Papi?

El timbre de la voz fue suficiente para que Joseph girará su cuerpo, extendiera sus brazos y abrazara a quien desde hace unos segundos se encontraba a unos metros de sus espaldas. Con los ojos cerrados, el hombre que por la guerra había quedado sin recucerdos, alzó a su pequeña y dio vueltas sobre su eje sin aun descubrir la figura de quien ahora se postraba en sus espaldas.

Joseph abrió los ojos y nuevamente quedo impavido cuando descubrió que a las tras la espalda de Rosita había alguien más.

-Elizabeth eres tú ?

- Si Joseph soy yo.

Joseph extendió una de sus manos, Elizabeth hizo lo mismo y agarro fuerte la mano de quien durante tanto tiempo había esperado pacientemente en su hogar Un segundo y un abrazo marcaron el fín de tres de sufrimiento, sosiego y dolor. Los tres años que habían transcurrido para que ésta familia hubiese estado nuevamente unida, quedaron en el olvido; un encuentro que entre lagrimas y sonrisas marcaba el inicio de una nueva etapa para la familia de Joseph, Elizabeth y la pequeña Angel.

-Papá que fuerte estas.

-Las amo, las amo más que a mi vida.

- Feliz Navidad Joseph (Elizabeth)

- Feliz Navidad Mi amor

- Feliz Navidad Papi

-Feliz Navidad Pequeña.

Eran las doce. Los juegos pirotécnicos iluminaban el cielo de Vertonto, mientras la estrella del enorme árbol de navidad que resplandecía en la cumbre, iluminaba el parque de “La Nostalgia”. La Navidad había llegado en todas las familias del mundo, pero en Vertonto existían tres personajes para quienes las 12 de la noche del 24 de diciembre había cumplido un solo deseo, una sola petición que se hizo visible en la carta de Angel: Estar junto a quienes más se ama; nuestra familia.

MI MEJOR REGALO

Querida Navidad, sólo quiero que sepas que me harías muy feliz si mi padre regresa a casa, hace mucho no lo veo y se que aunque esta lejos todas las noches viene a visitarme. La verdad ya me acuerdo poco de él, pero mi madre me dice que me parezco mucho a él, así que no me va a hacer difícil reconocerlo cuando llegue esta navidad a estar conmigo. Yo se que tu lo vas a traer de vuelta.

Ese es el único regalo que quiero, de verdad querida Navidad me harias muy feliz

Firma
Ángela.

-Oye Joaquín, mira la carta que encontré junto al árbol de Navidad.

-Porque no la rompes, no ves que si sigues guardando todo lo que recojas no vamos a terminar de barrer nunca este Parque.

-Pero tu solo piensas en terminar rápido el trabajo, no te has dado cuenta que por fortuna nos tocó el mejor Parque de la ciudad. Mira los árboles, los adornos de navidad, las luces; disfrútalo estamos en Navidad y no es para que estés amargado.

-Apúrate más bien Joaquín deja de hablar tanto …. Yo ya casi salgo a almorzar

Joaquín no hizo caso a las palabras de su compañero. Miro la carta, la doblo y la guardo en uno de los bolsillos de su desgastado overol café. Cogió su escoba y el balde de basura y continuó con su labor.

Hace más de 2 años que Joaquín trabajaba como barrendero de las calles de Vertonto, una bella y enorme ciudad ubicada al este de América del sur. En Vertonto la navidad siempre es sinónimo de alegría, de jubilo, de fiesta y eso si lo sabía Joaquín, por eso aunque andar con escobas y baldes de basura no era propiamente el trabajo que quería para el, en Navidad nunca dejaba de sonreír.

-Ey Joaquín te espero en la esquina para almorzar.

- Ni me esperes Melciades, porque lo que soy yo no me voy a sentar en un Restaurante a almorzar. Ven trae tu comida y almorzamos aquí en el parque.

- Como se te ocurre ya estoy cansado de estar allá, no seas terco, anda trae tus cosas

- Olvídate, mira este sol., siente el viento, por Dios Melciades es Navidad, hasta la naturaleza esta feliz…..

Melciades era tres años mayor que Joaquín y a diferencia de su compañero, la navidad siempre traía malos recuerdos. Hace 3 años la guerra le había arrebatado su memoria y la oportunidad de saber quien era en realidad. La explosión de una granada en uno de esos absurdos enfrentamientos entre naciones, lo había dejado sin recuerdos, sin horizonte, sin pasado. Lo había dejado solo.

- Voy hacerte caso, pero solo porque no quiero almorzar solo eh.

- Ay Melciades, deja de ser tan caprichoso…. Sentémonos allá, justo debajo del gran árbol de Navidad.

El parque de la nostalgia, era uno de los lugares más hermosos de Vertonto. Inmenso, con caminos de arena, árboles y pasajes de agua. En navidad., el parque de la nostalgia era el lugar más visitado por los habitantes de la ciudad porque en su centro descansaba un enorme y frondoso pino verde que durante las épocas decembrinas se transformaba en el más grande, hermoso y luminoso árbol de navidad.

Para adornarlo, cada año los habitantes de Vertonto, llevaban por tradición un artículo para decorar el parque y hacer que este árbol fuese el símbolo de la navidad en Vertonto

- Oye Melciades que vas hacer esta noche.

-Ir a mi casa a descansar ya sabes que mañana nos toca volver a trabajar.

- Melciades como quieres que te diga que no todo es trabajo. Estamos en Navidad. Hagamos una cosa porque no cenas esta noche en mi casa. Vamos a rezar la novena y mi esposa va a preparar una deliciosa natilla y unos exquisitos buñuelos. Ella es la mejor cocinera de la ciudad

- No, no insistas, tu sabes que a mi esas cosas no me gustan.

- Melciades por favor, es la penúltima novena de navidad, ven vamos.

-No Joaquín, mejor párate porque se nos acabo el tiempo de descanso y no vaya a ser que le de al Supervisor por pasar, y nos encuentre aquí acostados. Y sin trabajo de que sirve la navidad

- Piénsalo Melciades, piénsalo.

La tarde paso y Melciades y Joaquín terminaron de dejar el parque impecable para la noche, tiempo en el que más confluyen los habitantes de Vertonto a recorrer su parque y observar su árbol. Pero antes de irse, Melciades increpó a Joaquín.

- Joaquín y ya te vas?

- Si, por qué?

- Pues……Que tal si me dejas ir esta noche a tu casa.

- Por supuesto Melciades. De verdad me alegra mucho que hayas aceptado mi invitación.

- Anda deja tus cosas, yo te espero.

Joaquín vivía en el oriente de la ciudad, en un barrio antiguo ubicado a solo 20 minutos del parque de la Nostalgia. En el trayecto los compañeros de Trabajo hablaron del día, de la extensa jornada de trabajo, de los bajos sueldos que les atribuyen, de los problemas de la ciudad….

-Mira Melciades esta es mi casa

- Roja como la Navidad no Joaquín

- Efectivamente.

Joaquín toco la puerta, porque pese que acostumbraba a cargar las llaves su esposa se lo había prohibido. La razón sen el ultimo mes ya había perdido tres juegos de llaves

-Hola pequeña

-Papi.

En la pequeña casa roja sólo había espacio para una sala comedor, una cocina y dos habitaciones: una para la pareja de esposos y otra para la pequeña Rosita, la hija de Joaquín.

-Anda Melciades sigue, estas en tu casa

- Mira Rosita el es Melciades, mi amigo, mi compañero de trabajo.

-Hola Melciades (Beso)

- No seas atrevida, Rosita

- Déjala Joaquín, tu pequeña esta hermosa se ve que es alegre como el papá

- De eso no te quepa la menor duda. Hola mi amor.

Luna, la esposa de Joaquín se había casado con él hace más de 10 años. Era una dulce y tierna mujer con cabello lizo, ojos negros y tez blanca, digna representante de la belleza y la cordialidad de las mujeres de Vertonto.

- (Desde la cocina) Hola Joaquín que bueno que llegaste ya estaba organizando la cena para que empecemos a rezar la novena. Mira prueba un poco…..(Extrañeza)

- Tranquila Mi amor, el es mi amigo.

- Mucho gusto Melciades.

- Mucho gusto Luna. Pero siéntate estas en tu casa.

- Mi amor Melciades se queda esta noche para rezar la novena. Asi que pon un plato más en la mesa.

- Anda Rosita, trae la novena ya casi vamos a rezar…

-Si papi.

La noche fue llena de alegría. En el poco tiempo que compartió Melciades con la Familia de Joaquín, no paro de reír. El anfitrión de la noche rezó las oraciones,

- Benignísimo Dios de Infinita Caridad

Canto villancicos,

-Tutaina, tu turuma, Tutaina tuturumaina

Jugó con Rosita

- A que te cojo pequeña

- No eres capaz, no eres capaz

Y como no lo hacia después de volver de la guerra, había disfrutado tanto la noche que el tiempo se le paso sin darse cuenta.

- ¿Qué hora es ya Joaquín?

- las doce de la noche

-Uy es tarde me voy…

- Que te vas a ir quédate esta noche con nosotros. Te quedas en el cuarto de Rosita y ella duerme con nosotros. No nos vas a incomodar

- No me da pena contigo Joaquín y con Luna y com Rosita.

- (Rosita) quédate Melciades yo te presto mi cama.

- (Luna) Si no hay problema Melciades.

- Así cualquiera se queda.

- Ve Rosita y llevas a Melciades a tu cuarto

- Hasta mañana

- (Luna y Joaquín) Hasta mañana Melciades.

- Rosita (vamos)

La noche fue placentera. Melciades durmió como bebe recién nacido en la pequeña cama de Rosita. A pesar de ser 24 de diciembre, muy temprano, a las 5 de la mañana los “Barrenderos del parque de la Nostalgia” se levantaron para ir a trabajar.

- Muchas gracias Luna, muy pronto nos volvemos a ver

- Esta es tu casa Melciades Fue un placer

- Despídeme de Rosita, debe estar profunda

- No te preocupes, pero como no va a estar cansada, ella fue la mas contenta de que te hubieras quedado.

- Vamos, súper trabajador se nos hace tarde.

-(Luna) Adiós mi amor

Durante su caminata, Melciades no paro de agradércele a Joaquín todas las atenciones de la noche. Lo hizo incluso cuando se disponían a adecuarse para iniciar sus labores diarias.

- En serio Joaquín, tienes una familia estupenda….

Sin embargo, cuando estaban en el vestuario surgió algo inesperado. Como buenos amigos Joaquín y Melciades solían cambiarse de ropa en el mismo lugar y fue allí donde una insignificante confusión, cambiaría el rumbo de esta historia.

Los overoles de los barrenderos fueron intercambiados.

-Ahora si a trabajar Joaquín.

-Nos vemos ahora Melciades

-Doña Berta, regáleme lo de siempre.

-Hay don Melciades ese cigarrillo lo va a matar.

Melciades acostumbraba a comprar una cajetilla de cigarrillos en las mañanas y guardarla en uno de sus bolsillos. Justo cuando se disponía a hacerlo, encontró un papel doblado; la carta que había encontrado Joaquín en el árbol Navidad.

- ¿Qué es esto?. Ah la carta de Joaquín. Veamos a ver que dice.

Melciades la abrió, la leyó y…………..

-Melciades despierta, despierta.

- Ay don Joaquín, apenas voltee a mirar estaba ahí tirado………

-Melciades. Abran paso esta despertando.

Pasaron dos minutos para que Melciades reaccionara de nuevo. Su cuerpo había caído debajo del enorme árbol de Navidad. Abrió los ojos y observo la gente a su alrededor, palpó su ropa, sus manos y grito.

-Nooooooooooooo

-Qué pasa Melciades, Qué pasa?

Con lagrimas en sus ojos y consternado por lo que le había sucedido, Melciades confeso el motivo de su desmayo.

- Ya se quien soy, ya se donde estoy, me acuerdo de todo Joaquín

- Qué?

-Soy Joseph Lauman, ingeniero civil. Fui a la guerra como voluntario y una granada estallo también mi cabeza, mis recuerdos. No vivo aquí Melciades, vivo en Pernimano. Y no se porque la carta que encontraste llegó aquí, pero esta es la letra de mi pequeña Eso fue lo que me hizo despertar de estos tres años de pesadilla.

- Tienes una hija?

- y soy casado al igual que tu

- Ven levántate Melciades o Joseph, como te llames.

- No me explico como llego esta carta aquí Joaquín.

Melciades o el nuevo Joseph caminó con Joaquin hasta la fuente del Parque. Se sentó y mientras tomaba un vaso de agua, le narró su historia a Joaquín.

- Ahora que se quien soy, no se como voy a hacer para volver. Mi familia deberá creer que estoy muerto. Es más pienso que Ángela debe tener un nuevo papá.

-Joseph o Melciades, que estas diciendo. Lee la carta, eso lo dice todo. Ella te necesita. Anda recoge tus cosas y vete, vete porque tu pequeña te esta esperando.

- Y Gina, mi esposa, que va a decir?, como me va a recibir?

- No pienses en eso. Piensa en tu hija hombre, en su deseo de navidad. Esta es la magia de la Navidad no la dejes acabar. Déjame ir contigo entonces.

-Es navidad tienes que estar con tu familia.

- Si pero ahora tu me necesitas y no voy a permitir que tu no le cumplas e deseo a tu pequeña.

- Espera un momento Joaquín, si la carta estaba ayer aquí, Ángela debe estar en Vertonto y no en Pernimano.

- Es cierto, pero como averiguarlo.

- Ya se. Acompáñame.

Joseph y Joaquín tomaron un taxi hacía uno de las estaciones de radio de la ciudad. Ingresaron, contaron su historia y se convirtieron en los protagonistas del programa estelas de las 3 de la tarde: TE RECUERDO.

- Muy buenas tardes a todos nuestros oyentes. Hoy queremos darle un cordial saludo a todas las familias de Vertonto y desearles nuestros mejores deseos para esta Navidad. Y como de costumbre en esta fecha tan especial, tenemos un programa lleno de amor, de bondad de RECUERDO.

Hoy nos acompaña un invitado muy especial a quien tal vez muchos ya conocen porque seguramente lo han visto en los alrededores del parque de la Nostalgia. El es Melciades o Joseph un hombre a quien la Navidad le ha traído muchas sorpresas.

- Muy buenas tardes yo soy Joseph Luman o Melciades como me quieran llamar hace tres años……

Joseph contó toda su historia a los radioescuchas. Y al final del programa, aprovechó para emitir el mensaje que tanto había preparado para su pequeña.

- (DJ ) Y que le quieres decir a la autora de la maravillosa carta

- Pues bien. Hola Ángela se que me vas a escuchar, porque este mensaje va a tener los mismos efectos de tu carta. Pequeña no sabes cuanto te he extrañado y al igual que tu siempre te siento en las noches antes de irme a dormir. Han sido tres años y la verdad para mi este tiempo ha sido una eternidad. Mi niña, si me escuchas, solo quiero pedirte que llegues al árbol, el mismo que cumplió tu deseo e hizo que yo leyera tu cartita, que volviera a recordarte, que volviera a vivir. Ve pequeña allí te espero.

Y sin saber si su hija había escuchado el mensaje Joseph partió de nuevo al parque de la Nostalgia.

- No Joaquín, tu familia te espera, ya son las 7 de la noche, falta poco para noche buena.
Anda para tu casa, yo estaré bien.

- Que te voy a dejar solo ahora

- Te lo estoy pidiendo, es más te lo exijo, porque así como mi pequeña quiso que yo estuviera con ella esta noche, no quiero que Rosita pase una navidad sin su papá.

- Esta bien pero conste que me voy porque estoy seguro que vas a estar con tu hija. Corre Melciades ó Joseph se te hace tarde.

Joseph, camino varias cuadras antes de llegar al parque. Con el overol de Joaquín aun puesto, pensó en los tres años que había vivido sin memoria. Recordó cada uno de los instantes que había disfrutado con su hija antes de su nefasto accidente y se imaginó su rostro, su cuerpo con 3 años más

- Debe estar grande

Pensaba en voz alta

- Quizás siga teniendo el cabello crespo como su papá…o lizo como el de su mamá….
Un momento pero no quiero que ella me vea así. Aun tengo tiempo, puedo ir a casa para cambiarme… que digo a casa, donde ahora vivo.

En Vertonto, Melciades vivía en una antigua pensión. Su cuarto únicamente estaba amoblado con un desgastado colchón y un radio de pilas que funcionaba de vez en cuando. Sus días eran repetitivos y sus noches llenas de sueños sin sueños, porque después de la guerra, Melciades se había dedicado tan sólo a subsistir.

Melciades cogió un taxi su casa y en menos de 10 minutos estaba en la pensión listo para salir al encuentro con Ángela.

- Con este traje esta bien y me falta algo, algo…. La carta

Melciades llego al parque cuando ya casi eran las ocho. Con la mirada atenta como intentando descifrar cual de todos los niños era Ángela, camino lentamente hasta llegar al luminoso árbol de Navidad.

- Va a venir, se que va a venir

Estaba tan impaciente como el día que perdió la memoria. Cuando volvió de la guerra el desconocimiento del mundo llevó a Joseph al manicomio, lugar donde vivió cerca de un año, porque según los médicos estaba completamente loco.

- Se los dije no estaba loco, simplemente era otra persona.

Adopto el nombre de Melciades porque en el Manicomio uno de sus compañeros que sufría de esquizofrenia lo bautizó así, confundiéndolo con el fundador de Vertonto. Cuando demostró que su problema no era la locura sino la memoria, Joseph salió del Manicomio y empezó una nueva vida, adoptando el nombre sugerido por su amigo: Melciades.

- Yo sabia que este parque me iba a traer cosas buenas lo sabia, lo sabia.

Gracias a la recomendación de una de las enfermeras del Manicomio, Melciades empezó a trabajar como barrendero. Entendía que debía conseguir con que comer y subsistir, porque aunque no sabía las razones por las cuales estaba vivo, muy en el fondo de su ser tenía en claro que aun no quería morir.

Y fue en el parque de la Nostalgia conoció a Joaquín. Una mañana Melciades supo que su nuevo lugar de trabajo era el reconocido y mencionado parque. Llegó con sus implementos de trabajo y antes de que empezar con la escoba y el balde, una calida voz lo llamó.

-Ey tu eres Melciades?

- Si

- Mucho gusto, Joaquín creo que ahora ambos nos encargaremos de esta zona.

- Mucho Gusto.

Faltaba una hora para que fuera Navidad y la espera por Ángela se hacia cada vez más eterna.

-Será que no va a llegar. Pero si esta es su letra, de eso estoy seguro…..O será que no me escucho.

Poco a poco la gente fue abandonando el Parque, mientras el árbol de Navidad seguía alumbrando. Joseph. Miró fijamente la luminosa estrella que reposaba en la cumbre del pino, cogió la carta entre sus manos, la apretó fuerte y dijo en voz alta:

-Querida Navidad se que hace mucho no te pido nada. Es más se que hace mucho no creo en ti, sin embargo hoy me has demostrado lo contrario y…….

Joseph interrumpió su suplica justo cuando una mano toco su espalda. Su rostro palideció, sus manos se humedecieron y sus ojos se llenaron de agua. El otrora Melciades advirtió en el contacto que la mano provenía de un cuerpo pequeño, aquel que hace unas horas estaba esperando impacientemente. Sin darse vuelta, Joseph preguntó.

-¿Eres tú Ángela?.

Del otro lado una voz suave y tierna respondió con una nueva pregunta

- ¿Papi?

El timbre de la voz fue suficiente para que Joseph girará su cuerpo, extendiera sus brazos y abrazara a quien desde hace unos segundos se encontraba a unos metros de sus espaldas. Con los ojos cerrados, el hombre que por la guerra había quedado sin recucerdos, alzó a su pequeña y dio vueltas sobre su eje sin aun descubrir la figura de quien ahora se postraba en sus espaldas.

Joseph abrió los ojos y nuevamente quedo impavido cuando descubrió que a las tras la espalda de Rosita había alguien más.

-Elizabeth eres tú ?

- Si Joseph soy yo.

Joseph extendió una de sus manos, Elizabeth hizo lo mismo y agarro fuerte la mano de quien durante tanto tiempo había esperado pacientemente en su hogar Un segundo y un abrazo marcaron el fín de tres de sufrimiento, sosiego y dolor. Los tres años que habían transcurrido para que ésta familia hubiese estado nuevamente unida, quedaron en el olvido; un encuentro que entre lagrimas y sonrisas marcaba el inicio de una nueva etapa para la familia de Joseph, Elizabeth y la pequeña Angel.

-Papá que fuerte estas.

-Las amo, las amo más que a mi vida.

- Feliz Navidad Joseph (Elizabeth)

- Feliz Navidad Mi amor

- Feliz Navidad Papi

-Feliz Navidad Pequeña.

Eran las doce. Los juegos pirotécnicos iluminaban el cielo de Vertonto, mientras la estrella del enorme árbol de navidad que resplandecía en la cumbre, iluminaba el parque de “La Nostalgia”. La Navidad había llegado en todas las familias del mundo, pero en Vertonto existían tres personajes para quienes las 12 de la noche del 24 de diciembre había cumplido un solo deseo, una sola petición que se hizo visible en la carta de Angel: Estar junto a quienes más se ama; nuestra familia.

EL PLACER COMO INSTRUMENTO DE PODER

Lo que intento mostrar es cómo las relaciones de poder
pueden penetrar materialmente en el espesor mismo
de los cuerpos, sin tener incluso que ser sustituidos por
la representación de los sujetos.

Michel Foacult

La construcción de poder en su concepción de dominio y sublevación posee diferentes manifestaciones dentro del sistema capitalista. Es decir que, al interior del sistema operante, la estructura sobre la cual se soporta las relaciones de poder esta determinada por estrategias homogenizadoras, basadas en la propagación de modelos de acción –estimulo respuesta- que permiten se establezcan los respectivos roles de dominación y subyugación.

Una de las armas utilizadas para solidificar las fuerzas de dominio, es la creación de estereotipos de placer que tiene como finalidad introducir al cuerpo en una modalidad productiva (Entiéndase estereotipos como los modelos de acción que rigen las causas y los fines). Si bien, podría entenderse de que los modos de relación con el placer es un hecho subjetivo por naturaleza, se puede demostrar la existencia de factores que conllevan a que dicha subjetividad, no sea propiamente una reflexión creada desde la esencia pura de la individualidad.

Teniendo en cuenta el anterior planteamiento, podría analizarse la manera en la que las relaciones entre el poder y las formas de placer actúan de una u otra forma como mecanismo de control y consolidación del sistema capitalista. Y justamente, será esta, el estudio a desarrollar en el presente ensayo.

La lógica capitalista plantea la distinción de los actores de x ó y sociedad de acuerdo a su capacidad de producción y generación de bienes. Cada uno de estos actores se ubica en uno de los niveles de la estructura piramidal donde se sitúan las diferentes clases sociales. Este modelo de clasificación tiene su origen en la implantación de un raciocino netamente económico, donde se ponen por encima los intereses del mercado y en el cual, los principios capitalistas, prevalecen y determinan la mayor parte de la dinámica social.

Podría pensarse que en tanto sistema económico, el capitalismo, no tiene fundamento para influir en la reflexión hecha por el sujeto sobre el modo de abordar su relación con los placeres. Sin embargo, en la actualidad, el poder de quienes se encuentran en la parte alta de la estructura piramidal, se establece a través de la implantación de políticas y estrategias de consumo que, gracias a la falta de orientación sobre el modo de interpretar las mismas y la monopolización de todas las manifestaciones del placer, gobiernan las fuerzas desplegadas al interior del sujeto, reduciendo a la mínima expresión su actividad reflexiva.

Este tipo de afectación, encargada de determinar algunos de los comportamientos de tipo ético y moral, tiene también su aplicación y reconocimiento. Antes de entrar a describir el modo como se evidencian estas formas de afectación, es necesario hacer referencia al análisis realizado por Michel Focault en su texto Historia de la Sexualidad II. Allí, en el capítulo titulado Moral y practica de si, Focault establece los 4 factores diferenciales que se reconocen en las formas de enfrentar la relación con el placer, los cuales servirán como punto de referencia para la argumentación de la tesis señalada en párrafos anteriores. En primer lugar, señala Focault, existe una determinación de la sustancia ética. “Convienen lo que podríamos llamar la determinación de la sustancia ética, es decir la manera en la que el individuo debe dar forma a tal o cual parte de sí mismo como materia principal de su conducta moral”.

En segundo lugar, afirma el filósofo alemán, se puede distinguir un modo de sujeción. “La diferencias pueden también llevar al modo de sujeción, es decir la forma en la que el individuo establece su relación con esta regla y se reconoce como vinculado a la obligación de ponerla en obra” .

Igualmente, establece Focault, hay diferencias en cuanto a las formas de elaboración del trabajo ético. “También hay diferencias posibles en las formas de la elaboración del trabajo ético que realizamos en nosotros mismos y no sólo para que nuestro comportamiento sea conforme a una regla dada sino para intentar transformarnos nosotros mismos en sujeto moral de nuestra conducta”.

Por ultimo, para Focault, otras diferencias se identifican en la teleología del sujeto moral. “Finalmente, otras diferencias conciernen a lo que podríamos llamar la teleología del sujeto moral: ya que una acción no sólo es moral en sí misma y en su singularidad, también lo es por su inserción y por el lugar que ocupan; es un elemento y un aspecto de esta conducta y señala una etapa en su duración, un progreso eventual en su continuidad.”

Queda claro que para Focault, la relación con el placer es un ejercicio de reflexión individual. Sin embargo, es posible reconocer en la concepción contemporánea que al interior de este modelo de subjetivación, dichas diferenciaciones han sido llevadas a su mínima expresión debido a la influencia de los intereses de mercado, que actúan como instrumento de dominación en beneficio de las fuerzas de poder establecidas.

Por ejemplo, actualmente, existe una tendencia ligada al Epicureismo, en la cual, el placer, se convierte en el canal para conseguir la felicidad. Desde esta perspectiva, en la determinación de la sustancia ética y su vínculo con los códigos morales de conducta, se logra identificar la apropiación de un respeto a las leyes de consumo. Si en principio, las formas de subjetivacion y practicas, tuvieron como finalidad asegurar la ética, hoy en día sus objetivos se adecuan a los interese de poder. Esta característica tiene su mayor expresión en el hecho de que todas las formas de placer se encuentran a disposición en el mercado, haciendo casi imposible la posibilidad de instaurar una nueva forma de placer desde la construcción netamente subjetiva.

En cuanto a los modos de sujeción, es viable reconocer que en el marco de valoración y aplicación de las normas, la motivación del sujeto depende casi exclusivamente de la interconexión entre el ser y el mundo exterior, este último encargado de hacer visible la aparición y consecución del placer. Así mismo y en tanto que el trabajo ético exige un modo de renuncia, la elección de los caminos para convertir el placer en algo mas allá del simple deseo, son trazados por la dinámica de consumo, la cual simplifica los modos de abordar esta reflexión.

Aunque la noción de la teleología moral no puede ser contrastada en este argumento, si se puede afirmar que la finalidad del trabajo subjetivo sobrepasa lo que en otrora se interpretaría como un objetivo de salvación. La búsqueda de satisfacción inmediata y la facilidad de encontrarlo todo a la vuelta de la esquina, seria la causa de la perdida de un fin trascendental en la puesta en marcha del modelo de subjetivacion.

Ahora bien, hasta el momento se ha planteado una visión general de la forma en la que las relaciones con el placer se conciben como un instrumento de poder. Pero tal determinación puede ser corroborada también en el enfrentamiento de fuerzas que se llevan a cabo al interior del sujeto.

Partiendo del proceso establecido por Focault donde el recuerdo aparece como el hilo conductor de la dinámica circular que une al deseo con acto, y a éste con el placer, la relación entre el poder y el placer es evidente desde la primera instancia. La experiencia inicial generada a través del deseo es premeditada por las posibilidades de acceso al mismo, es decir que, tanto las sensaciones que desencadenan los encuentros de tipo sexual, las alucinaciones devenidas por el consumo de diferentes sustancias o productos y todas las practicas que generen algún tipo de satisfacción relacionada con el placer, se construyen en virtud de las motivaciones proyectadas desde el exterior.

De esta forma, el paradigma de las posibilidades de deseo creadas por el contexto capitalista somete el trabajo creativo del sujeto a sus fines; es impensable desear algo que ya no haya sido deseado anteriormente y si dado el caso se consiguiese hacerlo, esta invención no tardaría mucho tiempo en ser ofrecida por el comercio. Y es precisamente en la conquista de las posibilidades de deseo donde se observa como los poderes del capital centran sus esfuerzos para controlar el recuerdo; el factor dinamizador de las tres partes.

Finalmente, las reacciones del placer, son también vigiladas desde el nivel más alto de la pirámide. Los orgasmos, el éxtasis, el sudor frío, la temperatura elevada y los comportamientos alucinantes además de ser vigilados por el ojo de Dios de los imperialistas, tienen un precio monetario en el mercado para su acceso y consecución. Esta descripción es comparable al manual de instrucciones que se anexa en la parte posterior a la caja de un producto comercial: “Consigue tu placer sexual; Acción, hacer el amor; Reacción, éxtasis, orgasmo; Precauciones, no se ejecute en presencia de multitudes; Precio 20.000 si vienes acompañado, 40.000 si necesitas de alguna ayuda extra”.

Un aspecto que no tiene en cuenta las precauciones señaladas por el mercado del placer -aunque su exclusión podría ser interpretada como una nueva estrategia de control- es el establecimiento de límites a la ejecución de las acciones. La inundación de mensajes como “tu placer no tiene límites” ha ocasionado una nueva malinterpretación de la manera de abordar las relaciones con lo placentero. Muchas veces los sujetos sobrepasan el punto de equilibrio entre la pasividad y el exceso que conduce a la muerte, obstruyendo la posibilidad de ser señores de sí mismos en el enfrentamiento con situaciones que exijan algún trabajo reflexivo.

Sin embargo, la subordinación de los placeres al poder de los capitalistas posee una vía de escape. Ya Nietzsche, había trazado una distinción entre la mentalidad aristocrática y la de los esclavos, para señalar los indicios de la transformación de estos últimos, que son quienes en la actualidad, podríamos designar como “la mayoría”. “La Rebelión de los esclavos en la moral comienza cuando el odio llegó a producir valores, el odio que tenía que contentarse con una venganza imaginaria. Mientras que toda moral aristocrática nace de una triunfante afirmación de si misma, la moral de los esclavos, opone un “no” a todo lo que no es suyo; éste “no” es un acto creador. Esta mudanza total del punto de vista, es propia del odio: la moral de los esclavos necesitó siempre de un mundo opuesto, exterior; necesito de estimulantes externos para entrar en acción; su acción es una reacción” .

Se trata entonces de combatir el principio maquiavélico – “el fin justifica los medios- transformando no sólo los valores, sino también oponiéndose a las fuerzas y acciones homogenizadoras de las políticas del mercado. Aplicar enkrateia, ir en busca de la virtud socrática, buscar la autonomía kantiana ó alcanzar el súper hombre de Nietzsche, es el menú de selecciones que está a disposición de quien desea reinventar sus bases éticas y liberarse del yugo que ocasiona construir los placeres conforme a lo estipulado por los poderes del capital.

De esta forma, queda demostrado como actualmente el placer es concebido como una forma de poder, en tanto que su conquista significa el dominio sobre el otro. Así mismo, se vislumbra como la propagación de constantes estímulos de deseo hace parte de las estrategias y políticas monopolizadoras del sistema, que pretenden conquistar y dominar las subjetividades a través del delineamiento de pautas para el ejercicio reflexivo del ser.