Querida Navidad, sólo quiero que sepas que me harías muy feliz si mi padre regresa a casa, hace mucho no lo veo y se que aunque esta lejos todas las noches viene a visitarme. La verdad ya me acuerdo poco de él, pero mi madre me dice que me parezco mucho a él, así que no me va a hacer difícil reconocerlo cuando llegue esta navidad a estar conmigo. Yo se que tu lo vas a traer de vuelta.
Ese es el único regalo que quiero, de verdad querida Navidad me harias muy feliz
Firma
Ángela.
-Oye Joaquín, mira la carta que encontré junto al árbol de Navidad.
-Porque no la rompes, no ves que si sigues guardando todo lo que recojas no vamos a terminar de barrer nunca este Parque.
-Pero tu solo piensas en terminar rápido el trabajo, no te has dado cuenta que por fortuna nos tocó el mejor Parque de la ciudad. Mira los árboles, los adornos de navidad, las luces; disfrútalo estamos en Navidad y no es para que estés amargado.
-Apúrate más bien Joaquín deja de hablar tanto …. Yo ya casi salgo a almorzar
Joaquín no hizo caso a las palabras de su compañero. Miro la carta, la doblo y la guardo en uno de los bolsillos de su desgastado overol café. Cogió su escoba y el balde de basura y continuó con su labor.
Hace más de 2 años que Joaquín trabajaba como barrendero de las calles de Vertonto, una bella y enorme ciudad ubicada al este de América del sur. En Vertonto la navidad siempre es sinónimo de alegría, de jubilo, de fiesta y eso si lo sabía Joaquín, por eso aunque andar con escobas y baldes de basura no era propiamente el trabajo que quería para el, en Navidad nunca dejaba de sonreír.
-Ey Joaquín te espero en la esquina para almorzar.
- Ni me esperes Melciades, porque lo que soy yo no me voy a sentar en un Restaurante a almorzar. Ven trae tu comida y almorzamos aquí en el parque.
- Como se te ocurre ya estoy cansado de estar allá, no seas terco, anda trae tus cosas
- Olvídate, mira este sol., siente el viento, por Dios Melciades es Navidad, hasta la naturaleza esta feliz…..
Melciades era tres años mayor que Joaquín y a diferencia de su compañero, la navidad siempre traía malos recuerdos. Hace 3 años la guerra le había arrebatado su memoria y la oportunidad de saber quien era en realidad. La explosión de una granada en uno de esos absurdos enfrentamientos entre naciones, lo había dejado sin recuerdos, sin horizonte, sin pasado. Lo había dejado solo.
- Voy hacerte caso, pero solo porque no quiero almorzar solo eh.
- Ay Melciades, deja de ser tan caprichoso…. Sentémonos allá, justo debajo del gran árbol de Navidad.
El parque de la nostalgia, era uno de los lugares más hermosos de Vertonto. Inmenso, con caminos de arena, árboles y pasajes de agua. En navidad., el parque de la nostalgia era el lugar más visitado por los habitantes de la ciudad porque en su centro descansaba un enorme y frondoso pino verde que durante las épocas decembrinas se transformaba en el más grande, hermoso y luminoso árbol de navidad.
Para adornarlo, cada año los habitantes de Vertonto, llevaban por tradición un artículo para decorar el parque y hacer que este árbol fuese el símbolo de la navidad en Vertonto
- Oye Melciades que vas hacer esta noche.
-Ir a mi casa a descansar ya sabes que mañana nos toca volver a trabajar.
- Melciades como quieres que te diga que no todo es trabajo. Estamos en Navidad. Hagamos una cosa porque no cenas esta noche en mi casa. Vamos a rezar la novena y mi esposa va a preparar una deliciosa natilla y unos exquisitos buñuelos. Ella es la mejor cocinera de la ciudad
- No, no insistas, tu sabes que a mi esas cosas no me gustan.
- Melciades por favor, es la penúltima novena de navidad, ven vamos.
-No Joaquín, mejor párate porque se nos acabo el tiempo de descanso y no vaya a ser que le de al Supervisor por pasar, y nos encuentre aquí acostados. Y sin trabajo de que sirve la navidad
- Piénsalo Melciades, piénsalo.
La tarde paso y Melciades y Joaquín terminaron de dejar el parque impecable para la noche, tiempo en el que más confluyen los habitantes de Vertonto a recorrer su parque y observar su árbol. Pero antes de irse, Melciades increpó a Joaquín.
- Joaquín y ya te vas?
- Si, por qué?
- Pues……Que tal si me dejas ir esta noche a tu casa.
- Por supuesto Melciades. De verdad me alegra mucho que hayas aceptado mi invitación.
- Anda deja tus cosas, yo te espero.
Joaquín vivía en el oriente de la ciudad, en un barrio antiguo ubicado a solo 20 minutos del parque de la Nostalgia. En el trayecto los compañeros de Trabajo hablaron del día, de la extensa jornada de trabajo, de los bajos sueldos que les atribuyen, de los problemas de la ciudad….
-Mira Melciades esta es mi casa
- Roja como la Navidad no Joaquín
- Efectivamente.
Joaquín toco la puerta, porque pese que acostumbraba a cargar las llaves su esposa se lo había prohibido. La razón sen el ultimo mes ya había perdido tres juegos de llaves
-Hola pequeña
-Papi.
En la pequeña casa roja sólo había espacio para una sala comedor, una cocina y dos habitaciones: una para la pareja de esposos y otra para la pequeña Rosita, la hija de Joaquín.
-Anda Melciades sigue, estas en tu casa
- Mira Rosita el es Melciades, mi amigo, mi compañero de trabajo.
-Hola Melciades (Beso)
- No seas atrevida, Rosita
- Déjala Joaquín, tu pequeña esta hermosa se ve que es alegre como el papá
- De eso no te quepa la menor duda. Hola mi amor.
Luna, la esposa de Joaquín se había casado con él hace más de 10 años. Era una dulce y tierna mujer con cabello lizo, ojos negros y tez blanca, digna representante de la belleza y la cordialidad de las mujeres de Vertonto.
- (Desde la cocina) Hola Joaquín que bueno que llegaste ya estaba organizando la cena para que empecemos a rezar la novena. Mira prueba un poco…..(Extrañeza)
- Tranquila Mi amor, el es mi amigo.
- Mucho gusto Melciades.
- Mucho gusto Luna. Pero siéntate estas en tu casa.
- Mi amor Melciades se queda esta noche para rezar la novena. Asi que pon un plato más en la mesa.
- Anda Rosita, trae la novena ya casi vamos a rezar…
-Si papi.
La noche fue llena de alegría. En el poco tiempo que compartió Melciades con la Familia de Joaquín, no paro de reír. El anfitrión de la noche rezó las oraciones,
- Benignísimo Dios de Infinita Caridad
Canto villancicos,
-Tutaina, tu turuma, Tutaina tuturumaina
Jugó con Rosita
- A que te cojo pequeña
- No eres capaz, no eres capaz
Y como no lo hacia después de volver de la guerra, había disfrutado tanto la noche que el tiempo se le paso sin darse cuenta.
- ¿Qué hora es ya Joaquín?
- las doce de la noche
-Uy es tarde me voy…
- Que te vas a ir quédate esta noche con nosotros. Te quedas en el cuarto de Rosita y ella duerme con nosotros. No nos vas a incomodar
- No me da pena contigo Joaquín y con Luna y com Rosita.
- (Rosita) quédate Melciades yo te presto mi cama.
- (Luna) Si no hay problema Melciades.
- Así cualquiera se queda.
- Ve Rosita y llevas a Melciades a tu cuarto
- Hasta mañana
- (Luna y Joaquín) Hasta mañana Melciades.
- Rosita (vamos)
La noche fue placentera. Melciades durmió como bebe recién nacido en la pequeña cama de Rosita. A pesar de ser 24 de diciembre, muy temprano, a las 5 de la mañana los “Barrenderos del parque de la Nostalgia” se levantaron para ir a trabajar.
- Muchas gracias Luna, muy pronto nos volvemos a ver
- Esta es tu casa Melciades Fue un placer
- Despídeme de Rosita, debe estar profunda
- No te preocupes, pero como no va a estar cansada, ella fue la mas contenta de que te hubieras quedado.
- Vamos, súper trabajador se nos hace tarde.
-(Luna) Adiós mi amor
Durante su caminata, Melciades no paro de agradércele a Joaquín todas las atenciones de la noche. Lo hizo incluso cuando se disponían a adecuarse para iniciar sus labores diarias.
- En serio Joaquín, tienes una familia estupenda….
Sin embargo, cuando estaban en el vestuario surgió algo inesperado. Como buenos amigos Joaquín y Melciades solían cambiarse de ropa en el mismo lugar y fue allí donde una insignificante confusión, cambiaría el rumbo de esta historia.
Los overoles de los barrenderos fueron intercambiados.
-Ahora si a trabajar Joaquín.
-Nos vemos ahora Melciades
-Doña Berta, regáleme lo de siempre.
-Hay don Melciades ese cigarrillo lo va a matar.
Melciades acostumbraba a comprar una cajetilla de cigarrillos en las mañanas y guardarla en uno de sus bolsillos. Justo cuando se disponía a hacerlo, encontró un papel doblado; la carta que había encontrado Joaquín en el árbol Navidad.
- ¿Qué es esto?. Ah la carta de Joaquín. Veamos a ver que dice.
Melciades la abrió, la leyó y…………..
-Melciades despierta, despierta.
- Ay don Joaquín, apenas voltee a mirar estaba ahí tirado………
-Melciades. Abran paso esta despertando.
Pasaron dos minutos para que Melciades reaccionara de nuevo. Su cuerpo había caído debajo del enorme árbol de Navidad. Abrió los ojos y observo la gente a su alrededor, palpó su ropa, sus manos y grito.
-Nooooooooooooo
-Qué pasa Melciades, Qué pasa?
Con lagrimas en sus ojos y consternado por lo que le había sucedido, Melciades confeso el motivo de su desmayo.
- Ya se quien soy, ya se donde estoy, me acuerdo de todo Joaquín
- Qué?
-Soy Joseph Lauman, ingeniero civil. Fui a la guerra como voluntario y una granada estallo también mi cabeza, mis recuerdos. No vivo aquí Melciades, vivo en Pernimano. Y no se porque la carta que encontraste llegó aquí, pero esta es la letra de mi pequeña Eso fue lo que me hizo despertar de estos tres años de pesadilla.
- Tienes una hija?
- y soy casado al igual que tu
- Ven levántate Melciades o Joseph, como te llames.
- No me explico como llego esta carta aquí Joaquín.
Melciades o el nuevo Joseph caminó con Joaquin hasta la fuente del Parque. Se sentó y mientras tomaba un vaso de agua, le narró su historia a Joaquín.
- Ahora que se quien soy, no se como voy a hacer para volver. Mi familia deberá creer que estoy muerto. Es más pienso que Ángela debe tener un nuevo papá.
-Joseph o Melciades, que estas diciendo. Lee la carta, eso lo dice todo. Ella te necesita. Anda recoge tus cosas y vete, vete porque tu pequeña te esta esperando.
- Y Gina, mi esposa, que va a decir?, como me va a recibir?
- No pienses en eso. Piensa en tu hija hombre, en su deseo de navidad. Esta es la magia de la Navidad no la dejes acabar. Déjame ir contigo entonces.
-Es navidad tienes que estar con tu familia.
- Si pero ahora tu me necesitas y no voy a permitir que tu no le cumplas e deseo a tu pequeña.
- Espera un momento Joaquín, si la carta estaba ayer aquí, Ángela debe estar en Vertonto y no en Pernimano.
- Es cierto, pero como averiguarlo.
- Ya se. Acompáñame.
Joseph y Joaquín tomaron un taxi hacía uno de las estaciones de radio de la ciudad. Ingresaron, contaron su historia y se convirtieron en los protagonistas del programa estelas de las 3 de la tarde: TE RECUERDO.
- Muy buenas tardes a todos nuestros oyentes. Hoy queremos darle un cordial saludo a todas las familias de Vertonto y desearles nuestros mejores deseos para esta Navidad. Y como de costumbre en esta fecha tan especial, tenemos un programa lleno de amor, de bondad de RECUERDO.
Hoy nos acompaña un invitado muy especial a quien tal vez muchos ya conocen porque seguramente lo han visto en los alrededores del parque de la Nostalgia. El es Melciades o Joseph un hombre a quien la Navidad le ha traído muchas sorpresas.
- Muy buenas tardes yo soy Joseph Luman o Melciades como me quieran llamar hace tres años……
Joseph contó toda su historia a los radioescuchas. Y al final del programa, aprovechó para emitir el mensaje que tanto había preparado para su pequeña.
- (DJ ) Y que le quieres decir a la autora de la maravillosa carta
- Pues bien. Hola Ángela se que me vas a escuchar, porque este mensaje va a tener los mismos efectos de tu carta. Pequeña no sabes cuanto te he extrañado y al igual que tu siempre te siento en las noches antes de irme a dormir. Han sido tres años y la verdad para mi este tiempo ha sido una eternidad. Mi niña, si me escuchas, solo quiero pedirte que llegues al árbol, el mismo que cumplió tu deseo e hizo que yo leyera tu cartita, que volviera a recordarte, que volviera a vivir. Ve pequeña allí te espero.
Y sin saber si su hija había escuchado el mensaje Joseph partió de nuevo al parque de la Nostalgia.
- No Joaquín, tu familia te espera, ya son las 7 de la noche, falta poco para noche buena.
Anda para tu casa, yo estaré bien.
- Que te voy a dejar solo ahora
- Te lo estoy pidiendo, es más te lo exijo, porque así como mi pequeña quiso que yo estuviera con ella esta noche, no quiero que Rosita pase una navidad sin su papá.
- Esta bien pero conste que me voy porque estoy seguro que vas a estar con tu hija. Corre Melciades ó Joseph se te hace tarde.
Joseph, camino varias cuadras antes de llegar al parque. Con el overol de Joaquín aun puesto, pensó en los tres años que había vivido sin memoria. Recordó cada uno de los instantes que había disfrutado con su hija antes de su nefasto accidente y se imaginó su rostro, su cuerpo con 3 años más
- Debe estar grande
Pensaba en voz alta
- Quizás siga teniendo el cabello crespo como su papá…o lizo como el de su mamá….
Un momento pero no quiero que ella me vea así. Aun tengo tiempo, puedo ir a casa para cambiarme… que digo a casa, donde ahora vivo.
En Vertonto, Melciades vivía en una antigua pensión. Su cuarto únicamente estaba amoblado con un desgastado colchón y un radio de pilas que funcionaba de vez en cuando. Sus días eran repetitivos y sus noches llenas de sueños sin sueños, porque después de la guerra, Melciades se había dedicado tan sólo a subsistir.
Melciades cogió un taxi su casa y en menos de 10 minutos estaba en la pensión listo para salir al encuentro con Ángela.
- Con este traje esta bien y me falta algo, algo…. La carta
Melciades llego al parque cuando ya casi eran las ocho. Con la mirada atenta como intentando descifrar cual de todos los niños era Ángela, camino lentamente hasta llegar al luminoso árbol de Navidad.
- Va a venir, se que va a venir
Estaba tan impaciente como el día que perdió la memoria. Cuando volvió de la guerra el desconocimiento del mundo llevó a Joseph al manicomio, lugar donde vivió cerca de un año, porque según los médicos estaba completamente loco.
- Se los dije no estaba loco, simplemente era otra persona.
Adopto el nombre de Melciades porque en el Manicomio uno de sus compañeros que sufría de esquizofrenia lo bautizó así, confundiéndolo con el fundador de Vertonto. Cuando demostró que su problema no era la locura sino la memoria, Joseph salió del Manicomio y empezó una nueva vida, adoptando el nombre sugerido por su amigo: Melciades.
- Yo sabia que este parque me iba a traer cosas buenas lo sabia, lo sabia.
Gracias a la recomendación de una de las enfermeras del Manicomio, Melciades empezó a trabajar como barrendero. Entendía que debía conseguir con que comer y subsistir, porque aunque no sabía las razones por las cuales estaba vivo, muy en el fondo de su ser tenía en claro que aun no quería morir.
Y fue en el parque de la Nostalgia conoció a Joaquín. Una mañana Melciades supo que su nuevo lugar de trabajo era el reconocido y mencionado parque. Llegó con sus implementos de trabajo y antes de que empezar con la escoba y el balde, una calida voz lo llamó.
-Ey tu eres Melciades?
- Si
- Mucho gusto, Joaquín creo que ahora ambos nos encargaremos de esta zona.
- Mucho Gusto.
Faltaba una hora para que fuera Navidad y la espera por Ángela se hacia cada vez más eterna.
-Será que no va a llegar. Pero si esta es su letra, de eso estoy seguro…..O será que no me escucho.
Poco a poco la gente fue abandonando el Parque, mientras el árbol de Navidad seguía alumbrando. Joseph. Miró fijamente la luminosa estrella que reposaba en la cumbre del pino, cogió la carta entre sus manos, la apretó fuerte y dijo en voz alta:
-Querida Navidad se que hace mucho no te pido nada. Es más se que hace mucho no creo en ti, sin embargo hoy me has demostrado lo contrario y…….
Joseph interrumpió su suplica justo cuando una mano toco su espalda. Su rostro palideció, sus manos se humedecieron y sus ojos se llenaron de agua. El otrora Melciades advirtió en el contacto que la mano provenía de un cuerpo pequeño, aquel que hace unas horas estaba esperando impacientemente. Sin darse vuelta, Joseph preguntó.
-¿Eres tú Ángela?.
Del otro lado una voz suave y tierna respondió con una nueva pregunta
- ¿Papi?
El timbre de la voz fue suficiente para que Joseph girará su cuerpo, extendiera sus brazos y abrazara a quien desde hace unos segundos se encontraba a unos metros de sus espaldas. Con los ojos cerrados, el hombre que por la guerra había quedado sin recucerdos, alzó a su pequeña y dio vueltas sobre su eje sin aun descubrir la figura de quien ahora se postraba en sus espaldas.
Joseph abrió los ojos y nuevamente quedo impavido cuando descubrió que a las tras la espalda de Rosita había alguien más.
-Elizabeth eres tú ?
- Si Joseph soy yo.
Joseph extendió una de sus manos, Elizabeth hizo lo mismo y agarro fuerte la mano de quien durante tanto tiempo había esperado pacientemente en su hogar Un segundo y un abrazo marcaron el fín de tres de sufrimiento, sosiego y dolor. Los tres años que habían transcurrido para que ésta familia hubiese estado nuevamente unida, quedaron en el olvido; un encuentro que entre lagrimas y sonrisas marcaba el inicio de una nueva etapa para la familia de Joseph, Elizabeth y la pequeña Angel.
-Papá que fuerte estas.
-Las amo, las amo más que a mi vida.
- Feliz Navidad Joseph (Elizabeth)
- Feliz Navidad Mi amor
- Feliz Navidad Papi
-Feliz Navidad Pequeña.
Eran las doce. Los juegos pirotécnicos iluminaban el cielo de Vertonto, mientras la estrella del enorme árbol de navidad que resplandecía en la cumbre, iluminaba el parque de “La Nostalgia”. La Navidad había llegado en todas las familias del mundo, pero en Vertonto existían tres personajes para quienes las 12 de la noche del 24 de diciembre había cumplido un solo deseo, una sola petición que se hizo visible en la carta de Angel: Estar junto a quienes más se ama; nuestra familia.