“Creo, en fin, que el periodismo merece
no sólo una nueva gramática, sino también
una nueva pedagogía y una nueva ética del
oficio, y visto como lo que es sin reconocimiento
oficial: un género literario mayor de edad, como
la poesía, el teatro, y tantos otros”.
Gabriel García Márquez
Leer al periodista, no es igual que leer al literato. Sin embargo, la tinta de Gabriel García Márquez tiene la facilidad de reconocerse en las hojas de cualquier impreso; su descripción detallada, el lenguaje metafórico y las palabras precisas hacen pensar que el Nóbel de literatura, hubiese también merecido un premio mundial que reconociera su trabajo periodístico.
El Mejor Oficio del Mundo
Definitivamente el periodismo es una profesión que, como el mismo lo ha dicho, se lleva en la sangre. En su paso por los periódicos el Heraldo y el Espectador Gabriel García Márquez dejó más de dos mil notas de prensa. Sin embargo, gracias a su capacidad de utilizar los diferentes elementos del lenguaje, Gabo, encontró en la crónica y el reportaje los géneros adecuados para poner a funcionar el don literario que le entrego la existencia. Seguramente los lectores del hoy semanario, recordaran la historia del naufragio de Luis Alejandro Velasco, la cuál fue publicada en varias ediciones y que, más adelante, se convertiría en una de las obras literarias más reconocidas del hijo de Aracatacá.
En el Relato de un Naufrago, se desnuda el periodista y el literato. Los diez días de sufrimiento vividos por el marinero Velasco en el mar, son descritos detalladamente en cada párrafo. Esta característica, sumada a la veracidad de los hechos, han convertido dicho relato en la manifestación más representativa del movimiento periodístico que se desarrollo durante la segunda mitad del siglo XX y del cual el Nóbel es uno de sus precursores: “El Nuevo Periodismo”.
Recrear la realidad y despojarse de la rigidez de las leyes que determinan la publicación de la información, es la invitación hecha por
Años que moldearon a quien se encargó de transformar con su estilo el carácter superficial de las noticias para convertirlas en relatos inolvidables. Como el episodio de los sobrevivientes del accidente aéreo del Choco en Junio de 1955. Allí es más cronista que nunca. Descomponiendo los diferentes momentos del acontecimiento, Gabo, construye en 7 secuencias la experiencia de los 2 hombres – un norteamericano y un colombiano- que, reviviendo la mítica historia de la torre de babel, tuvieron que comunicarse por señales corporales ante la imposibilidad de entenderse con palabras
Un cronista que siempre se valió eficazmente de las herramientas del periodismo para construir sus relatos. Aunque la imaginación del Nóbel podría llevar fácilmente a sus lectores a develar múltiples episodios donde las fronteras de la irrealidad fueran imperceptibles, el respeto por la ética y la profesión lo llevaron siempre a llamar cada cosa por su nombre, interpretando que si el periodismo requería de elementos literarios era absurdo disfrazar la realidad con adjetivos y calificativos inexistentes. Es así como los colores, los sabores y los aromas que caracterizaron las descripciones hechas durante su ejercicio periodístico, solo se explican a través de su efectivo trabajo en la recolección de información.
Tal vez por eso, hoy, son estos escritos los que hacen extrañar al joven que abandonó sus estudios de derecho para darle rienda suelta a su pasión por la escritura. Los relatos des esta clase escasean en diarios y revistas, y los textos de quien se inspiró en la cotidianidad, en las creencias, en los hombres, en las mujeres, en los acontecimientos extraordinarios, en los animales, en el contrabando, en la vida, en la muerte y en todo aquello que pudiese ser transformado a través de su pluma, se añoran más que nunca. Letras inconfundibles que, mediante su particular estilo, sensibilizaron a los lectores: una mezcla entre magia y realidad; sin duda alguna, la firma autentica de Gabo el periodista.
Por eso Gabo será por siempre periodista. Y la prueba más fehaciente es que si se lee detenidamente la primera parte de sus memorias - Vivir para Contarla -, no cabe duda que, incluso, en su obra cumbre, Gabo parte de la observación de la realidad para construir Cien Años de Soledad. Agudizando sus sentidos y haciendo volar su imaginación, los personajes y episodios que allí se reconstruyen están llenos de magia y vida; vida de este mundo, porque a diferencia de su creador, Gabriel García Márquez ya no nos pertenece.

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